Saint Seiya Absolute Power: Cancer Chronicles

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Saint Seiya Absolute Power: Cancer Chronicles

Mensaje por OH ME el Dom Mayo 26, 2013 11:06 am

Dos hombres hablaban a viva voz en un bar de una maloliente ciudad, una tarde soleada mientras jugaban una partida de póker…

1-¿El Titiritero de almas?
2-Así es. Dan millones por su cabeza. Dicen que estuvo hace poco en una ciudad y causó grandes desvanes.
1-¿Si? ¿y qué pasó?
2-Quedó hecha un desastre. Montones de cadáveres por todas partes. El de los ataúdes se hizo rico y se mandó a hacer un hermoso palacio.
1-Pues debe de estar loco.
2-Está más que loco.


Mientras seguían en su conversación un mesero pasaba limpiando las mesas de al lado, mientras más allá, sentando en la barra, estaba un extraño sujeto de tez pálida y cabello negro largo y ondulado recogido en cola. Vestía elegantemente con un traje oscuro como el azabache. Aquel sujeto parecía un hombre malvado a simple vista. Bebía de un vaso de vidrio un poco de wiskhy mientras deliberadamente escuchaba la conversación abierta de aquellos dos que jugaban póker en la mesa.

2-Pienso que no debemos acércanos a él. Meterse con el Titiritero de almas es como bailar con la muerte. Deja un rastro de destrucción por donde pasa, mujeres, niños, no le importa nada. Mata a quien sea.

La charla continuaba mientras el mesero hacia su labor limpiando y organizando, cuando decide sacar  una bombona  de gas fuera del establecimiento y alojarla afuera donde no estorbara. Aquel mesero se sorprende sobremanera dejando caer la bombona, mirando a lo lejos algo que se aproximaba. Dentro, los dos sujetos se percataron de la situación y dejaron de charlar para mantenerse alertas.

A través de la puerta podía observarse solo la luz cegadora del sol y la silueta del mesero que grita de terror y corre despavorido. Los dos hombres de dentro, que estaban sentados a la mesa, están a la expectativa preguntándose quién o qué pudo ser aquello que vio el mesero y le causo temor. Mientras que el sujeto de negro que está en la barra andaba calmado, bebiéndose su trago de licor sin reparar en lo que sucedía.

Se escucha unos ruidos desde afuera, pero la luz del sol no dejaba ver nada desde dentro del bar y nadie allí se atrevió a mover un musculo para salir a ver que era. Los sujetos de la mesa sacan un par de armas de fuego esperando  encontrarse con un malhechor o quizá peor, con el mencionado Titiritero de almas. Engatillan sus armas cuando el ruido de afuera se hace más perturbador. Todo queda en silencio por un instante y luego se ve una extraña sombra. Algun extraño objeto se aproximaba al bar.

Los sujetos de la mesa temen ante lo que se aproxima, mientras que el de la barra mueve su mano para dejar el vaso en la mesa. En un instante todo el lugar quedo arrasado y hecho trizas. El techo voló en pedazos y el lugar cayó en escombros. ¿Qué demonios pasa? Dice uno de los de la mesa, que por suerte habían salido ileso del ataque. Cuando voltean a ver qué era lo que los había atacado, ponen cara de pavor y huyen al igual que el mesero de hace unos minutos.

El letrero del bar, que era de metal, había volado por los aires mientras que una ola de disparos, volvían a dirigirse hacia el bar para destruir lo poco que quedaba en pie. El letrero caía en retorno al suelo y las balas empezaban a estallar en el bar.

Un vaso se posa en la destruida barra, ya vacio whisky pero aun con hielo. El letrero posado en vertical cae al suelo después de haber cesado el ataque y tras él, el sujeto de negro permanecía ileso, sentado tranquilamente. Se levanta del banco en el que estaba sentado, toma del suelo un cofre de metal extraño con un cangrejo dibujado en relieve y se coloca en pie para mirar directo hacia lo que había ocasionado el ataque. Un grupo de hombres lo estaban mirando con sonrisas dibujadas en sus rostros mientras que otro más alto, lo observaba seriamente. En ese instante el extraño objeto que habia arrasado el bar volvia a sus manos, era un gigante bumeran de metal. Luego de unos instantes suelta una sonrisa.

-Vaya, al fin te encontré –dice el extraño gigante-

El joven de negro levanta su mano derecha y apunta con el dedo índice directo hacia los sujetos de armadura.

Bajo el sol de la tarde se escucha una ráfaga de disparos, un estruendo y nada más se ve.

***


EL HOMBRE QUE VALE MILLONES DE DINEROS

El día pasó y la mañana siguiente la ciudad había amanecido en ruinas. Se había corrido el rumor de que había estado allí antes el mismísimo Titiritero. Las autoridades competentes comenzaban a reorganizar todos los daños causados mientras el Comisario hablaba en su despacho con un misterioso personaje.

-Una noche y mira como quedó. Yo no creía los rumores pero este hombre es un verdadero Armagedón. Más de la mitad de la ciudad quedó hecha trizas.
-Es una lástima, pero los malhechores deben estar felices. ¿Cómo cuántos fueron esta vez, doscientos, trescientos?
-Ninguno, cero. Hay muchas perdidas y daños, pero ahora no hubo un solo muerto. Aquí ocurrió un milagro.
-Sin la ayuda de los dioses… ¿y cómo es él?

El comisario toma asiento en su cómoda silla de cuero e inspecciona un archivo que estaba sobre su escritorio para leérselo al otro hombre que lo acompañaba en la sala.

-Viste todo de negro, dicen que es un gigante con piernas cortas. Por fortuna no he tenido la mala suerte de verlo de cerca.
-Gracias comisario –dice el extraño hombre mientras abre la puerta para salir de la oficina del comisario-
-Hagas lo que hagas no te le acerques, por tu propio bien –le grita el comisario desde dentro, sin embargo se escucha claramente, puesto que su oficina estaba en ruinas también-
-De negro… -decía el hombre recordando las pautas del comisario sin reparar en la última advertencia de este, mientras caminaba-

***


En otro bar, en otra ciudad. Habían entrado dos personajes, dos mujeres exactamente. Eran jovenes y de aspecto delicado, una baja de cabello corto y azulado y otra alta con cabello largo castaño. Miraban hacia todos lados buscando algo o alguien. Caminaron hacia la barra para ordenar algo y en su trayecto, los allí presentes los miraban con sonrisas malvadas y susurrando cosas entre ellos. Muchos hombres de mal aspecto, caras cortadas y algunos robustos y musculosos. Típicos sujetos de bar de mala muerte.

Las jovenes llegan a la barra perplejas por las miradas de todos los presentes y en eso el bar tender les pregunta…

-¿Qué van a querer?
-Un sundae de banana -dice la peli azul-
-Y yo quiero un fule de crema batida con té de canela -dijo la inocente de cabello café-

Pensando que era una especie de broma, tres de los presentes le dirigieron la palabra a las extrañas.

1-¡Miren niñas, me parece que es mejor que tomen leche con eso o se van a indigestar! –dice uno de los presentes sentado a una mesa-
2-Sí, de lo contrario le daremos toda la leche que se puedan tomar –dice otro sujeto-
3-Odio decirlo, pero resulta que no es gratis –dice el ultimo para luego reparar en carcajadas burlonas-

Con una mirada amistosa la joven peli castaña intenta explicarle su orden a los sujetos para no armar líos y mantener bajo perfil lo que realmente eran.

-Pero no pedi leche sino té de canela

En ese instante una extraña caja que llebava la joven a su espalda, se le desprende la correa que la sujetaba y cae sobre la mesa. El peso ladeo la mesa que golpea irremediablemente a uno de los sujetos en la quijada, dejandolo noqueado al instante.

2-¡Oye!
-Lo siento
3-¿Quieres lastimarnos?

La chica levanta la pesada caja sin ninguna dificultad mientras les sonreia.

-La correa se rompió otra vez
-¿Tienes de repuesto verdad? Debes tener mas cuidado.

Los hombres notan que esa muchacha no es común y se retiran sin decir nada más, llevando a cuestas a su compañero noqueado de un golpe.

2-¿Quién rayos es ella?
3-Es un monstruo.

La joven peliazul se acerca al bar tender para detallar información sobre alguien. Le preguntaban a ver si él sabía algo sobre el Titiritero de almas. El bar tender se sobresalta y suda un poco cuando oye mentar ese seudónimo.

-Disculpe señor. Supimos que el Titiritero estuvo por aquí hace poco ¿usted sabe algo?
-¿Qué quieres saber, porque lo pregunta? No me digan que dos chicas inocentes buscan la recompensa de captura a ese tipo.
-No señor.
-Vamos a otra parte por una misión.
-¿Misión? Pues la verdad es que nunca he visto al tal Titiritero. Solo les puedo decir que se fue en la madrugada. Dicen que se dirige al Este.
-¿Puede decirme algo más de él?
-Bueno mide como dos metros de alto, lleva un extraño artefacto consigo, tiene nervios de acero. Parece que tiene muchos secuaces y la reputación de que es el peor de los mujeriegos de este mundo.
-¿Mujeriego?
-Oí lo que dijo. Alto, de negro... es el que buscamos.

***


Mientras tanto en una lejana y rocosa zona árida ya dando el sol de media mañana. El bando de sujetos armados buscaban al jove de negro. El gigante les advierte a sus secuaces que se dispersen por todo el lugar y que la avise de cualquier movimiento. Al parecer ese sujeto era el jefe de la cuadrilla.

- ¿Donde está? ¿A dónde rayos se fue? No me importa que derriben todas las montañas, quiero que lo encuentren.
-Pero no es posible. Aquel cobarde no puede ser el Titiritero de almas –dice uno de los subordinados- No tiene caso buscar en estos lugares. Deberíamos irnos a…

Es interrumpido por el gigante quien lo toma con una mano de la cabeza y lo acerca hacia él para hablarle amenazantemente.

-¿Te crees muy listo y quieres darme ordenes pedazo de tonto? Yo se que lo viste y sabes que es él. Lo tienes que encontrar o yo te romperé el cuello ¿oíste?
-s-si jefe.

Uno de los sujetos ya se encontraba en la búsqueda del joven de negro entre las rocosas paredes de aquellas montañas. Caminaba lenta y sigilosamente intentando escuchar algún ruido que delatase al fugitivo, cuando una mano emergió de la tierra tomándolo por el tobillo derecho haciéndolo caer de rostro al suelo.

-uuuaaappp… por un momento pensé que me iba a asfixiar –dice el jove de negro que emerge de la arena-
-¡Es el Titiritero!

En ese instante el sujeto se da vuelta e intenta gritar para alertar a sus camaradas de la localización del fugitivo, pero rápidamente, es noqueado por el joven de negro con un golpe en la cervical.

-Hola. Perdóname. Muchas gracias amigo.

El joven de negro revisa al noqueado hombre y haya un bocadillo que come mientras recuerda lo que sucedió previamente. En aquel instante en el que los señaló con el dedo, su estomago gruñó. El apetito y la falta de energía le habían costado para aumentar su cosmoenergía y hacer algún ataque, más recordó algo que lo perturbó un poco mirando hacia atrás el cofre que cargaba. Haciendo una mueca de temor se intentó retirar cuando los sujetos lo atacaron otra vez. Afortunadamente logra escapar ileso.

-Estuvo muy cerca. Por poco me matan esta vez. Solamente un milagro me pudo salvar de morir.
-¡Lo encontré, ahí está! –se oye a lo lejos-

Otro de los sujetos había divisado al joven de negro y  a su compañero noqueado. Desesperado  por haber sido descubierto el joven de negro voltea y le lanza una piedra que va a parar a la frente del desdichado.

-¡Fue perfecto! –dice haciendo un gesto de alago hacia sí mismo por el tiro-

Desgraciadamente ya habían escuchado el grito de alerta y unos disparos se dirigieron al hombre de negro mientras salían de entre las piedras los otros sujetos restantes. El joven de negro huye de una manera temerosa pero a la vez graciosa y burlesca, esquivando los ataques, gateando como araña en el suelo.

-Jum… vaya. Cree que es gracioso. Persíguelo –dice el líder de la cuadrilla, a uno de los subordinados-
-si –afirma el subordinado-

El joven de negro sigue corriendo hasta lograr esconderse en una roca similar a una caverna para descansar y tomar aliento.

-Ya… tengo… hambre… Son persistentes –dice mientras observa acercarse a uno-

Aquel se adentró solo a buscar el joven de negro y cuando llega a la entrada de la caverna donde se suponía que estaba el fugitivo, se escucha una carcajada y alguien que decía en voz alta.

-¡Soy como un pez en la tierra, estoy indefenso!

El hombre toma su rifle y dispara hacia donde había escuchado provenir la voz. Pero detrás de él apareció el joven de negro con una apariencia amistosa y le susurró.

-Ahora quédate quieto porque no quieres morir ¿no es cierto?
-¡Lo encontré aquí está, jefe!
-Ahm…¿Quieres guardar silencio como niño bueno?
-Olvídalo.
-¿No te gusta el dolor o sí?
-¡Estoy acostumbrado!
-Lo lamento por tu esposa e hijos, los harás llorar.
-No tengo hijos y a las mujeres les causo repulsión, soy soltero –afirma el sujeto muy sincero-
-Tienes una vida muy vacía –dice el joven de negro con una sonrisa algo lastimosa-
-Escucha esto –dice el sujeto mientras voltea para verlo de frente- tienes que morir. Será muy feliz el jefe si te mato.
-No estoy de acuerdo con eso –sonríe el hombre de negro amistosamente-

En ese instante se escucha un ruido cortante. El joven de negro se agacha y le advierte al sujeto que se agachara pronto, pero este no reparó en lo que decía y un ataque que se supone era para el fugitivo de negro lo golpeo de lleno. Era el jefe de la cuadrilla que los había encontrado e intentó acabar con el fugitivo desprevenidamente.

El sujeto malherido y golpeado se voltea hacia su jefe para pedirle ayuda. La sangre corría por su cabeza y no se podía levantar.

-Je-jefe… ayúdeme…
-Ja! Buen trabajo, te felicito –dice el jefe-
-ayúdeme me duele… jefe… -se escucha agonizando el sujeto-
-No puedo creer que lastimes a tu compañero. ¿Él no te importa nada? –le dice el joven de negro-
-No somos amigos. Es un socio en este negocio y solamente puede ser feliz, cuando yo estoy feliz.
-Eso es hermoso –dice el joven de negro con sarcasmo-
-Golpéame si así te sientes mejor. Claro, si en verdad tienes la fuerza.
-Pero no soporto la sangre, solo de verla me siento mareado.
-Muy bien, vamos a ver qué pasa cuando veas tu propia sangre ja! Bueno ahora me harías muy feliz si sostienes a este –dice el gigante mientras patea a su adolorido subordinado en dirección al de negro- Bueno ya viste su fidelidad.

El joven de negro mira al gigante algo molesto por el gesto inmisericorde de él para con su aliado. Pero para no ocasionarle más sufrimiento al subordinado, se deja capturar por los rebeldes quienes lo atan con fuertes cadenas y lo tiran al suelo.

-¡Arg! ¿Oigan no podrían ser un poco más amables?
-Muy bien. Hay que llevarle nuestra preciosa carga a los federales –dice el jefe-
-jajajaja. Muy bien, si. Vamos a ser muy ricos –dicen los demás-

En ese instante llegan las jóvenes de aquel bar, montando a caballo. Se bajan de sus monturas y caminan en dirección a los malhechores.

-Vaya. ¿Serán amigas de él?
-¿Querrán robarnos la recompensa?

Se decían entre ellos, mientras las chicas bajaban de sus caballos para dar con los malhechores.

-Vamos para allá
Bien.

Mientras se acercan el miedo las invade un poco aparentemente. La joven pelicastaño se oculta tras su amiga y se presentaron ante el gigante de camisa negra.

¿Qué rayos quieren? –dice el jefe-
-Es un placer conocerlo. Mi nombre es Merryl... Soy Merryl de Ave del paraíso y vengo en representación del Santuario de Athena
-Y yo Milly de Serpiente -interrumpe la joven-
-Esto es... una muestra de nuestra buena voluntad -sonríe la peliazul mientras le da una caja de panecillos-
-Excelente idea Merryl -afirmó la joven Milly con el dedo pulgar-
-¿Qué hacen aquí? ¿Vinieron por él? –dice mirando de reojo al joven de negro-

El joven de negro las ve mientras sonríe tontamente. Pero estas lo ignoran y continúan hablando con el gigante para explicarle bien el motivo de porque están ahí y a quien buscan.

¿Nosotras? No señor. Nos mando el Patriarca a investigar el reporte...

Inesperadamente son interrumpidos por un disparo y una risa extraña que hace eco en los alrededores. Todos los presentes voltean hacia su origen para encontrarse con el misterioso personaje que había tenido la charla con el comisario de la ciudad que había quedado destruida.

-Al fin te encontré… el hombre que vale millones de dineros. El Titiritero de almas.

Todos quedan sorprendidos por la aparición de aquel sujeto que llevaba consigo un rifle, haciendo entender que iba en serio.

-Mi nombre es Ruth Root, soy un caza recompensas. También me conocen como Rifle constante. Señor Titiritero, he venido por la recompensa que ofrecen por ti.
-¿Cuál es? –dice el gigante-
-¿Oíste Merryl?
Esto está mal.
-Ahm… ¿me perdí de algo? –dice el joven de negro aun atado y sentado en el suelo-
-Señor Titiritero es un privilegio conocerte. Tu cara me parece un arca llena de oro –dice Ruth- No puedes culparme por perseguirte, pues vales millones.

Desde su posición el joven de negro mira asombrado al que parlaba mientras casi al lado, las chicas murmuraban algo. Cuando las chicas se disponían a hacer algo, fueron interrumpidas por el gigante.

-¿Qué hacemos Merryl?
Creo que es muy obvio. Tenemos que detenerlos.
-Oye ¿dijiste que te llamas Ruth?
-¿Puede disculparnos?
Me alegra saber que gozas tu trabajo señor Ruth pero temo que has llegado tarde.
-Por favor escúcheme –se dirigía al gigante-
-¿Tarde yo? Me parece que no –dice Ruth mientras apunta al gigante con su rifle-
-Que tonto ¿a quién le estás apuntando? –dice el gigante-
-Al cráneo de millones de dineros–responde Ruth-
-¡No seas torpe! –grita el gigante-
-Jajaja ¿Crees que el jefe es el Titiritero? ¿De dónde sacaste esa idea? –añade un subordinado-
-Ya me cansé de oír tonterías de estos bobos. Se acabaron los chistes y no quiero reír.
-Sí que eres torpe, me haces perder el tiempo. Lárgate de aquí –dice el gigante mientras voltea para ignorarlo-
-¡No te muevas! Vistes de negro, eres alto y tienes piernas cortas. Estoy convencido de que eres el Titiritero.
-¡Estas demente. Él es alto, de cabello largo negro, usa ropa oscura oíste! –exclama el gigante-
-No es cierto. El Titiritero es gigante, usa un arma enorme y viste de negro.
-Eso es muy extraño.
-Hay distintos rumores.
-¿Qué hacemos ahora?
-No hay más opción que creer lo que oímos.

En ese instante el viento hace ondear la gabardina de Ruth revelando que su interior es de color negro. Uno de los subordinados del gigante se da cuenta y detalla la situación, y le advierte a su jefe.

-¡Están locos, yo no soy el Titiritero! –seguía el gigante-
-¿Ya vio jefe?
-Los federales pagan millones de dineros por el Titiritero de almas vivo o muerto. Tú decides amigo…

El jefe se da cuenta de lo que le intentaba decir el subordinado, mirando el interior de la gabardina de Ruth.

-...Yo feliz te mato ahora si quieres –proseguía Ruth-.
-Eres de cabello y de abrigo negro. Jum… entiendo. ¿Quieres quitarme el premio no es así, Titiritero?
-¿Qué dijiste? –se sorprende Ruth al ser llamado así-
-Inventaste el nombre de Ruth Root. Que listo. Nos quiere poner una trampa –dice el gigante mientras empuña su enorme bumeran- vamos por él.
-Un momento.
-Vaya vaya. Quiere engañarme con ese argumento –dice Ruth y comienza a disparar su rifle contra el gigante-
-¡Ataquen ya! –ordena el gigante a sus subordinados que comienzan a dispararle a Ruth-

Ruth lanza una bomba fabricada por él para despistar, pero los sujetos se movían ágilmente. La granada estalló justo frente al joven de negro que gritaba como loco -¡Aaaarrrhhhhhgggg sáquenme de aquí!- mientras recibía golpes de las rocas que saltaban por la explosión.

-¡Maldito no abuses de tu suerte! –dice el gigante-

El gigante lanza su bumeran directo a Ruth que corta sin dificultad la punta del risco donde este se ubicaba disparándoles. Ruth huye esquivando con mucha suerte el ataque del gigante mientras la joven peliazul y la pelicastaño estaban perplejas sin saber qué hacer.

-Tengo mucho miedo. El Titiritero está perdido ¿Qué hacemos Merryl?
-¿Qué hacemos?...

Huyen en sus caballos para no tener que inmiscuirse en aquella batalla sin sentido. Pretendían llegar a la ciudad para advertir de posibles peligros. Tras ellas corría el joven de negro aun atado de los brazos con las cadenas, despavorido.

-¡Irnos de aquí ahora!
-¿Es importante conservar la vida verdad?
-Hay que darle a la ciudad la orden de evacuar inmediatamente.
-Pero Merryl ¿huir de esta manera no es igual que abandonar nuestra posición?
-Es más importante comunicarnos a la ciudad.
-mmm… están muy buenas –dice el joven de negro-

Ya se había desatado y comía unos panecillos que había llevado la peliazul como presente al gigante mientras corría.

-¿Cómo llegaste aquí? –dice la joven-
-Chicas gracias, tenía mucha hambre. Estos panes me fascinan. Gracias –sonreía amablemente mientras hablaba con la boca llena-
-Arg dámelos, no hemos venido hasta aquí para darte nuestros panecillos –añade la peliazul quitándole los panecillos-
-¿Bueno y que hacen ustedes aquí? ¿Los locos como esos les gustan o que? –dice el joven pálido mientras le arrebata de nuevo los panecillos y sigue comiéndoselos-
-Cállate, no es nada de eso. Oficialmente vinimos a una misión –añade la peliazul volviéndole a arrebatar los panecillos-
-Así es, vinimos por órdenes del Patriarca –dice la joven pelicafé-
-Si en verdad vienen por una misión. ¿Por qué les interesa un botín tan peligroso?
-Existen más de trescientos incidentes involucrando al Titiritero. ¡Tienes que entender ¿sí? Sabes que no es fácil! –dice la peliazul intentando quitarle los panecillos de nuevo pero el hombre de negro la esquivaba- No te importa. Por eso tenemos que encontrar al Titiritero de almas y acabar con él. Es la única forma de evitar más daños.

El joven de negro detiene su carrera estrepitosamente al escuchar las últimas palabras de la joven.

-¿¡Acabar con él!?

Detiene su carrera sorprendido por lo escuchado. Mientras los jóvenes detienen sus caballos y voltean a mirarlo.

-¿Te pasa algo? –dice Milly-
-No nada.
-Entiendo. Mira me previne para hacerte un trato. A cambio de esto y los panecillos ¿puedes ir a la ciudad y advertirles a todos? –le dice la joven mientras le entrega un billete- Te puedo prestar a mi caballo.
-¿En serio piensas volver?
-Es mi trabajo, es lo que hago.

Merryl y Milly deciden volver las dos en un caballo y dejan al joven de negro allí solo con el otro caballo, esperando que siguiera su camino a la ciudad para advertir de cualquier desastre que pudiese ocurrir.

Una vez de vuelta al lugar de la batalla. Las jóvenes observaban desde una altura prudente hacia donde estaban el grupo de sujetos y su jefe que parloteaban sobre lo sucedido. Al parecer habían acabado con Ruth pues la pelea había cesado y los subordinados y su jefe estaban ilesos.

-Parece que todo terminó. Y parece que no ha habido muertos.
-Pero Merryl ¿No mataron al caza recompensas? Si así fue, hay un muerto.
-Es cierto. Qué tristeza.
-¿Bueno como vamos a acercarnos, acaso ya tienes un plan?
-Si. Con esta hermosa caja. –añade mostrando una caja de panecillos-
-Oye que buena idea.
-En tanto seamos listas y los tratemos con cortesía y respeto, no hay nada que temer.

Sin darse cuenta, su presencia había sido percibida y un ataque imprevisto del bumeran de acero alcanza la altura donde se encontraban, ocasionando un derrumbe que las hace caer hacia el lugar donde estaban los malhechores.

-Son unas sínicas al volver aquí.
-Una muestra de nuestra buena voluntad –dijo la peliazul adolorida en el suelo-
-Odio los regalos ¿Dónde está el que huyo con ustedes? –dice el jefe-
-No lo sé, se separó de nosotras -dice Milly-
-Fue muy difícil localizarlo. ¿Qué rayos vamos a hacer ahora Ruth? –dice el gigante-

Muy cerca, recostado a una pared de roca de la montaña, se encontraba Ruth. También ileso de la batalla anterior.

-¿Está vivo?
-¿Ah? ¿Cómo puede estar vivo? Pensé que peleaban a muerte.
-Creo que todos nos equivocamos
-¿Qué yo me equivoque? En mi opinión tú te equivocaste pero yo no. Escucha esto. Dividiremos el botín en setenta y treinta, no olvides eso.
-¿Pero de que está hablando? –murmura Merryl-
-Es hora de irnos –añade el gigante soberbio-
-Espera un momento… –dice Ruth-

***

El tiempo pasa y el sol se posa recto en el cielo, haciendo que las sombras desaparezcan y el calor del mediodía caiga sobre las peladas rocas de aquellos alrededores montañosos y escarpados. La joven Merryl y Milly estaban atadas con fuertes sogas a una roca en forma de arco que las mantenía suspendidas en el aire.

-aaayyy Merryl –se quejaba Milly con miedo-
-Nunca debimos aceptar esta misión.
-Solo nos estorban. Son unas inútiles –dice el gigante-
-No es para tanto, hay que disfrutarlas –añade Ruth-.
-Que mal gusto tienes, estás loco. Pero admito que eso me gusta –concluye el gigante-
-Dicen que es el peor de los mujeriegos.
-Ahora no es el momento para recordarme eso.

El enorme sujeto se acerca hasta la peliazul haciendo gestos sádicos y pervertidos.

-Quiero saber lo que prefieren señoritas ¿Placer antes de morir o morir sin ningún placer?

Acerca su dedo hasta el mentón de la joven y recorre su cuerpo desde allí hasta abajo cerca de su cadera. En eso se percata de algo en ella,  un aura brillante en sus manos. Pero brevemente es interrumpido por la voz de alguien que gritaba a lo lejos.

-¡Jefe tenemos un problema!
-Estoy ocupado.
-¡Sí, pero es que yo tengo un gran problema!

Desde la distancia se veía venir el joven de negro montando en el caballo que galopaba todo descontrolado.

-Es él, regresó –dice Ruth quien empuña su rifle para comenzar a dispararle-
-Ya volvió.

El joven de negro esquivaba cada bala que le disparaba el caza recompensas simulando que solo era mal equilibrio sobre el caballo que corría hacia ellos.

-Le di –dice Ruth vanagloriándose-

Todo es una actuación bastante convincente por parte del joven de negro, donde se deja caer al suelo simulando que fue alcanzado por una bala y mientras rueda por el suelo lanza una daga de cosmos a la velocidad de la luz que corta las sogas que amarraban a las jóvenes desvalidas.

-¡Corran!

Ruth continúa disparando mientras los otros sujetos comienzan a acompañarlo en el acto contra el joven de negro.

-Gracias por ahorrarme el trabajo de buscarte, que amable eres Titiritero –dice el jefe-

La joven Merryl se sorprende por un instante al escuchar que el chico de esmoquin ha sido mencionado como el Titiritero de almas. Aquel que ellas tenían que encontrar, no podía ser el mismo compañero caballero que conocían ¿o sí?

-¿Titiritero?
-¡Gran boomerang! –grita el gigante-

El joven de negro se esconde tras una roca pero aquella es alcanzada por el ataque del gigante y la vuelve añicos. Sorprendentemente tras aquella roca no había nadie.

-¿A dónde fue? –dice el gigante-
-¿A dónde vas? –dice Ruth apuntando a uno de los subordinados del gigante-
-Voy al baño –dice el subordinado que caminaba un tanto extraño-

Ruth voltea para seguir buscando al escabullido joven de negro pero se da cuenta de la excusa tan ilógica y voltea rápidamente para dispararle. El subordinado cae al suelo mientras detrás de él sale corriendo el joven. Aparentemente ya había sido noqueado por este quien lo usaba para huir de incognito.

El joven de negro seguía corriendo despavorido esquivando cada bala de los malhechores que no daban tregua y disparaban unos tras otro sin cesar, hasta llegar a unas hileras de rocas donde se refugió mientras a lo lejos la peliazul lo veía escondida en un par de rocas junto a su amiga.

-Nos salvo la vida.
-Es un héroe patético según yo.
-ahora acorrálalo –dice el gigante a Ruth-

Poco a poco fueron llevando al joven de negro hasta un risco de la montaña, acorralándolo sin darle salida. Solo el vacio donde en el fondo estaba la ciudad.

-Quédate ahí –grita el gigante-

El joven de negro mira el precipicio algo preocupado. Cuando escucha la voz del enorme sujeto dibuja un seño serio. Ya el juego había acabado.

-Bien Titiritero, elige la forma en cómo quieres morir ¿con mi bumeran o saltando desde donde estas?
-¿y suicidarme? A  decir verdad yo desapruebo el suicidio más que nada.
-Jum. Muy bien será con el bumeran.

El gigante toma la enore arma con su mano derecha, que estira hacia atrás como si fuera a lanzar algo. El joven de negro lo ve con una cara dócil y alegre, despreocupado de lo que pueda hacer el gigante.

-¡Gran boomerang! –grita-

El enorme objeto de acero es despedido hacia el joven de negro. Parecía su fin irremediablemente pero, en el último instante antes de alcanzarlo, este salta y esquiva el ataque. Su salto lo sitúa justo paralelo al sol. El gigante no puede verlo a causa de la luz cegadora del astro rey, mientras el joven de negro cae a espaldas del gigante y lo mira con una cara sonriente.

-El juego es divertido hasta que alguien sale herido.

Un orbe azul que llevaba en su mano la libera en la espalda del gigante quien es impactado.

-¡No puede ser, aaarrrggg!

El ataque lo deja fuera de combate en un instante, cayendo inconsciente al suelo.

1-¡El jefe!
2-Hirió al jefe.
1-¡No es humano!

Los subordinados corren despavoridos huyendo del lugar mientras el joven de negro, los mira con una cara de extrañeza y desanimo.

-buuff que compañeros tal leales. Ahora tú... –voltea dirigiendose a Ruth quien preparaba unos explosivos para arrojárselos desde lo alto de un peñasco- ten cuidado.
-¿Por qué? –grita Ruth desde su posición-

En ese instante Ruth es alcanzado por el bumeran del gigante, siendo golpeado por la espalda y quedando noqueado al instante.

-ups, creo  que no tuvo cuidado –dice mientras mira al inconciente gigante- Bueno amigos, espero que se sientan mejor.
-Sorprendente. Los acabó a los dos en cuestión de minutos –decía oculta en las alturas de unas rocas-
-Parece que él fuera el Titiritero.

El joven de negro les hace una seña con el pulgar indicando que todo estaba bien. Tomando una apariencia algo tonta y un humor bromista les habla a las jóvenes.

-¿Valieron la pena los panecillos y el billete?

Se echa a reír solo, jactándose tontamente de su victoria mientras las jóvenes lo ven con vergüenza ajena. En ese instante, el explosivo que había hecho Ruth estalló en el risco ocasionando un derrumbe de rocas directo hacia la ciudad. El joven de negro dejo de reír para convertir sus carcajadas en gritos de preocupación, al igual que las chicas.

***

Más tarde en otra ciudad cercana a donde ocurrieron los hechos. En una habitación.

-Reporte del desastre: Quedó determinado que el deslizamiento que destruyo la ciudad, fue resultado directo del uso ilegal de explosivos de un hombre llamado Ruth Root. Se debe pagar los daños ocasionados –lee un archivo la joven peliazul- Después de tantas cosas no hemos localizado al Titiritero de almas. No podemos ignorar los rumores. Tenemos una misión difícil.
-¿y qué me dices del loco de negro? –dice Milly-
-No es posible que sea el Titiritero, yo no creo que sea él.
-¿Estás segura?

Los rumores siguieron recorriendo las ciudades, todos eran diferentes, pero ahora, los rumores del supuesto Titiritero de almas eran algo distintos.

1-¿El Titiritero de almas?
2-Si ese digo. El hombre que vale millones de dineros. Dicen que estuvo en una ciudad vecina ¿no lo supiste?
1-no ¿pues qué paso?
2-Lo curioso es que… dicen que nadie murió.
1-Entonces Dios hizo un milagro ahí.


Un caminante se ve solo a lo lejos. Deambulando bajo el ardiente sol de la tarde a quien sabe dónde y con qué rumbo. Solo caminaba despreocupado, vestido de manera inadecuada para las ocasiones y con un cofre de metal a cuestas en su espalda. La historia apenas comienza.


Última edición por OH ME el Sáb Ago 31, 2013 11:06 pm, editado 1 vez

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OH ME
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La verdad del error

Mensaje por OH ME el Dom Jun 02, 2013 1:19 pm

Un personaje corre por las áridas tierras de un pueblo por la noche. Un hombre le estaba disparando a diestra y siniestra sin misericordia. En el momento que el fugitivo se voltea para disparar a su agresor, es alcanzado por una bala en su hombro derecho. Sin poder hacerle frente a su enemigo se retira rápidamente y se  pierde en la oscuridad de la noche, entre el caserío.

-Fallé de nuevo, tengo que hacer algo –dice el hombre que disparaba- Buscaré ayuda.

Aquel hombre era de aspecto elegante, de baja estatura y con bigote prominente. Estaba asustado por el peligro que pudo haber corrido esa noche.

LA VERDAD DEL ERROR

Amanece al día siguiente. El cielo parecía limpio y el sol estaba dando vida de sus rayos fuertemente esa mañana. Bajo el ardiente fuego del sol caminaban Milly y Merryl agotadas de deambular con sus caballos a cuestas. Aparentemente no habían descansado bien.

El pueblo estaba vacío, ni un alma se veía por las calles o casas del lugar. Merryl iba casi arrastrando sus pies tirando de los crines a su caballo, mientras que Milly cabalgaba recostada en el suyo. Estaban quejándose, agotadas y muertas de sed.

-Merryl no veo gente en este lugar.
-Nadie dijo que era un pueblo fantasma. No supe que alguien dijera nada al respecto.
-Solo espero que haya un pozo de agua.
-Tener deseos no ayuda, solo de pensarlo la verdad es aun más dolorosa.

En ese instante, irónicamente, divisan un pozo de agua y corren a él para ver si podían conseguir agua de la cual beber. Al subir el cubo, se hayan con la triste realidad de que no había agua en el pozo, solo piedras tenia dentro.

Dejan caer el cubo vacio de nuevo al fondo del pozo y se arrojan al suelo del cansancio.
-Cierto. Saber la verdad duele.
-Odio tener la razón.

Unos viajeros pasaban entonces en ese momento hablando sobre la situación del pueblo, era un padre y su hijo que llevaban a cuestas sus cosas para largarse del lugar.

-Santo Dios. Primero el agua se seca y luego un criminal, el Titiritero se presenta. Parece que este pueblo no sobrevivirá –dice el padre-
-Sí. Desde que el Titiritero de almas es el guardaespaldas de la mansión del señor Chezar llegaron los malos tiempos lero lero –añade el pequeño-
-Oh rayos el pueblo se acabó –concluye el padre cabizbajo y deprimido-

Los viajeros siguieron su camino, pero cuando Jahra y Milly oyen sobre el Arma Gedón se encontraba en ese pueblo, pusieron caras de alegría, volteándose a ver una a otra.

-JMerryl…
-Ajam…
-Eso me emociona. Podremos tomar agua en esa mansión.
-Ay yo me rindo.

Se dirigen hacia la mansión del mencionado señor Chezar. Era la única casa bien parada de todo el pueblo. Se acercan hasta su puerta y tocan para llamar al dueño. Mientras la imprudente jovencita castaña gritaba en alta voz sin ninguna vergüenza.

-Disculpe ¿es la residencia Chezar? Mi nombre es Merryl y venimos del Santuario. Quisiera hablar con el señor Chezar por favor.
-Sí, soy su compañera Milly y tenemos mucha sed.
-Oye no digas eso. Necesito hacerle una pregunta sobre el Titiritero. Supe que anda por aquí.

La puerta se abre y un par de manos con vasos con agua salen de dentro. Al mirar los vasos, las viajeras se alegran y los toman sin pensarlo dos veces para beber agua. Al terminar, dispuestas a darle las gracias a aquel que les cedió el agua, se dan cuenta que es el pálido hombre de negro que les sonríe y los saluda amablemente.

-Se lo agradezco mucho –dice la pequeña Milly-
-Sí, de verdad se lo agradecemos –concluye Merryl-
-Hola –dice el hombre de negro levantando su mano-
-Hola –dice Milly devolviendo el saludo-
-¿Oye que estás haciendo? No deberías estar aquí –dice Merryl, un tanto enojada-
-Ahora trabajo aquí. Soy el guardaespaldas del señor Cliph –el hombre de negro ve una carga que traía la peliazul como presente- ¿Oigan eso es para mí? Que gentiles, no debieron molestarse.

Eran unos panecillos como los de la vez anterior y el joven de negro los coge para comerlos sin pedir permiso. Merryl no discute la situación y con cara de desanimo le contesta.

-¿Tu eres guardaespaldas?
-Bios be belicia –decía el joven de negro con la boca llena-
-No es posible.
-Nos da mucho gusto volver a verlo señor de negro.
-Que hermosa coincidencia, esto es una delicia. Ahm… ¿Gustan uno? –decía mientras comía-
-Pues sí, encantada. –accedió Milly-
-Debes pensar en tu misión Milly –dice Merryl deteniendola- Muy bien quiero saber cuál es tu verdadera razón para estar aquí.

El joven de negro la mira sorprendida un instante y luego se ruboriza sin decir nada al respecto.

-Eso es una respuesta confusa.

Luego se escucha un tosido y sala desde dentro de la mansión un hombre de pequeña estatura, porte elegante y bigote prominente.

-Disculpen. No quería interrumpir pero ¿estos jóvenes son tus amigos Titiritero?
-Que Titiritero. El no es el Titiritero. ¿De qué rayos está hablando? –dice Merryl algo enojada-
-Me parecen que ustedes están aquí por una  razón. No debemos discutir aquí, por favor. ¿Quieren pasar?
-Ahm si pero… creo que no debemos.

Los presentes entran hasta el salón donde son  recibidos mientras una música clásica sonaba a través de un viejo toca discos. Tomaron asiento en cómodos sillones en el bonito salón adornado con cuadros y joyería.

-Mi nombre es Cliph Chezar. Me he dedicado a vender agua en este lugar, pero estos días han tratado de matarme. Eso no es bueno para los negocios y la salud y puse un anuncio para un guardaespaldas. Uno fuerte y listo como el Titiritero de almas –dice Cliph señalando un anuncio que estaba sobre la mesa- Al principio puse su nombre de broma, nunca se me ocurrió que lo tomarían en serio de verdad y que se presentaria aquí jaja ¿no es cierto Titiritero?
-Si ese soy yo y ya que estoy aquí no tiene nada que temer –decía el hombre de negro mientras tomaba poses heroicas ridículas- el hombre que salva al inocente, el más temido de todos que vale millones de dineros. Sí, soy ese hombre.
-Es un hombre gentil, confiable y modesto también jajajaja
-¿No es maravilloso? Con el Titiritero aquí, todos estaremos a salvo –dice Milly con sarcasmo-
-Tal vez no le guste, pero debe ir con un oculista.
-Escuche señorita es muy importante que yo tenga guardaespaldas, déjeme explicarle lo importante que es.

El hombre hala un extraño cordón que habría un par de cortinas rojas en el salón, detrás de ellas estaba una joven morocha muy hermosa vistiendo un elegante vestido rosa. Rápidamente el hombre de negro toma su asiento y se pone serio.

-Ella es Marian Alarkaizer. Ella es nieta del jefe de la oficina federal estatal y está invitada en mi mansión.

Milly y Merryl la miran sorprendidas mientras el hombre de negro se sonroja al verla.

-La verdad es que trataron de entrar en la casa hace días y estoy bastante preocupado.

La joven señorita le sonríe al pálido muchacho al verlo y este se ruboriza más y la saluda. La peliazul los ve algo extrañada mas ignora la tonta cara del caballero.

-No contrataría a un guardaespaldas si no fuera porque me persiguen. Pero la seguridad de Marian es mi responsabilidad y no quiero que le llegue a pasar algo. Pues ya saben toda la historia, por eso busqué ayuda.
-Usted puede contar conmigo señor Cliph. No dejaré que corra peligro. Sé que mis disparos nunca fallan el blanco –dice mientras apunta con su dedo a manera de pistola- más aun si estoy cuidando a una bella dama. ¡BANG!

Disimula el disparo y Merryl se agarra el pecho mientras cae al suelo para sorpresa del hombre de negro que mira su dedo confundido por ¿haber fallado el tiro? Y Milly la mira extrañada por haberse lanzado al suelo.

-Estoy feliz de que me proteja señor Titiritero se lo juro –le dice la morocha sonriente-
-Ahm… jaja eso dice mucha gente. Lo oigo todo el tiempo.
-¿Será cierto? Yo le creo jajajajaja…
-Sí, yo se lo juro jajajaja…
-Oye Merryl ¿necesitas ayuda?

Merryl se levanta del suelo y llama al señor Cliph para hablar seriamente a solas tras las cortinas rojas de donde había salido Marian.

-Tengo que hablarle.
-¿Que sucede señorita?
-Escúcheme señor Cliph –le dice mientras lo toma de hombros- creo que usted es muy amable. Como puede creer que el loco que esta allá es el Titiritero de almas. Ese Casanova, loco, cabello de mujer, mujeriego, lunático que come panecillos como perro muerto de hambre. ¿en serio cree que es él?

Fuera de las cortinas los presentes podían oír lo que decía la peliazul puesto que hablaba en voz alta por lo alterada que estaba.

-Merryl es muy amable, compró los panecillos –dice la joven Milly con un poco de vergüenza-
-Es muy amable… y gritona –le respondió el hombre de negro-

Dentro de las cortinas Merryl aun gritaba intentando convencer el señor Chezar. Pero este se mantenía calmo y sonriente ante tales acusaciones sobre el muchacho de negro.

-¡Se lo digo por última vez, ese hombre lo está engañando!
-Es al contrario. Yo lo engaño a él.
La joven se sorprende.
-Usted tiene que ver el pueblo. Con tanto desorden que hay, solo necesite un simple rumor de que el Titiritero de almas está trabajando como mi guardaespaldas. La gente se asustó y se fue a las colinas y espero que mi enemigo haga lo mismo.

El elegante hombre recuerda lo sucedido previamente cuando conoció al joven de negro que entraba a su mansión y este lo recibía gratamente.

-¡Hola! vine aquí por este anuncio.
-Bien felicidades y desde hoy tú serás el Titiritero de almas –decía estrechando su mano-
-¿ah?
-Titiritero, es un placer conocerte.

Volviendo al presente. Cliph proseguía su explicación a la joven peliazul.

-Pudo haber sido cualquiera y él apareció.
-Ya veo. El seria inconveniente pero al usarlo en sus planes todo resulta más lógico.
-Resulta que todo esto llegó más lejos de lo que esperaba. Yo supe que quien me persigue es un hombre alto, morocho y con reputación de asesino.
-¿ah? –se sorprende Merryl sospechando que es el verdadero Titiritero-

Merryl sale de entre las cortinas y habla con Milly sobre lo que había dicho el señor Cliph mientras el hombre de negro y la morocha Marian conversaban.

-Oiste eso Milly?
-Claro que si, oí todo.
-Este es el mensaje de los dioses.
-Que buen humor tienen ellas.
-Sí. Están felices porque me conocieron.
-Oiga señor Cliph –le decía la peliazul al elegante hombre- si no le molesta mi compañera Milly y yo, también seremos sus guardaespaldas para mas protección y desde luego no pediremos el sueldo de ese farsante –proseguía señalando al hombre de negro- y de todos modos correrá menos riesgos.

La joven morocha Marian pone una cara seria al escuchar lo que dijo la viajante. Al parecer no le agradaba la idea.

-Me parece muy bien.
-Gracias, no se arrepentirá.

***


Pasó el día y ya por la noche Merryl y Milly se encontraban en la gran cocina de la mansión del señor Chezar haciendo quehaceres. Mientras Merryl cocinaba, Milly lavaba los trastos que se usarían en la cena.

-No esperaba hacer nada de esto como guardaespaldas.
-Todo trabajo comienza con el primer paso. Solo hay que tener paciencia.

Aparece de repente el hombre de negro con cara alegre para saber si todo iba bien.

-¿Ya está la cena?
-La llevaremos cuando esté.
-Vaya que miedo –decía con gesto temeroso- Adiós.
-Le demostrare lo que es el miedo. Todo sale mal desde que lo conocimos.
-Creo que eso no es verdad –interrumpe Milly- Yo me la paso muy bien. Porque aquí podemos tomar el agua que queramos –decía mientras bebía del grifo-

El pálido de negro continuo su caminar hacia arriba donde estaban las habitaciones y se detuvo un instante frente a la puerta del cuarto de Marian, donde escuchaba el sonido del agua de la ducha.

-Vaya, por todo hace problemas… Se oye como que corre el agua –decía con cara de preocupación- Parece que viene del baño del cuarto de Marian.

El hombre de negro sube hasta la azotea de la mansión. Allá arriba se ata un extremo de la soga a la cintura y el otro a un apoyo en una columna.

-Una trinchera segura…

Una vez ajustado la soga a su cintura, mojo el dedo meñique para medir el viento.

-…con viento a favor. Es el plan perfecto –se golpea el pecho con la mano para darse ánimos- tengo el valor.

Su cara seria torno un aire de perversión antes de arrojarse desde arriba de la azotea.

-¡Aquí voy Marian! –gritó mientras se arrojo desde las alturas-

Boca abajo frente a la ventana del cuarto de Marian, el hombre de negro nota que el agua corría sola sobre una bañera sin nadie bañándose en ella. En ese instante tocan la puerta y entra la joven Milly buscando a la señorita.

-Señorita Marian la cena está lista. ¿eh, donde esta?

Milly nota al hombre de negro colgado boca abajo fuera de la ventana quien lo saluda como si nada.

-Hola –saludaba con la mano-
-Que tal –le devolvió el saludo-
-juff…

Milly se acerca a la ventana y la abre para hablar mejor con el nervioso hombre.

-¿Qué estás haciendo ahí colgado en la ventana?
-Bueno… yo estoy… vigilando que no haya espantos. Sí, eso hago –decía nervioso-
-Ah vaya, eso da miedo. Los guardaespaldas hacen cosas peligrosas –seguía la ingenua Milly- Ah sí, casi olvido decirte. Ya está la cena.
-Jaja muchas gracias –sonreía algo nervioso todavía-

Mientras tanto Merryl que estaba haciendo la mesa, observó por la ventana hacia otro lado de la mansión donde notó que Marian salía de una habitación donde no estaba permitido entrar. La morocha miró hacia todos lados antes de salir del todo y antes de ser descubierta, Merryl se oculto en la pared junto a la ventana. Al escuchar que la puerta se cierra, dando indicio de que ya había salido. Merryl vuelve a ojear hacia aquella habitación a través de la ventana. Marian se había ido, entonces la peliazul se acercó hasta la habitación para observar bien cual era.

-Es el… estudio del señor Cliph. Marian…


***

Sentados a la mesa ya estaban comiendo Marian, el señor Cliph y el hombre de negro quien contemplaba todo los lujos a su alrededor.

-ay esto es muy lujoso ¿El agua da tantas ganancias señor Cliph?
-Los últimos años han sido muy difíciles. Tengo mucha suerte de haber podido disfrutar de ciertos lujos porque mi padre, que era ingeniero civil, compro tierras con mantos de agua que es un bien muy escaso aquí.
-Imagino que por eso la gente le tiene envidia.
-Sí, temo que mucha gente quiere tener el agua. Parece que creen que la monopolizo por egoísta y que no quiero compartir el agua con ellos. Pero el agua no es un bien ilimitado aquí. Si no la maneja adecuadamente quien la conoce, el agua se puede agotar.
-Pero eso no cambia el hecho de que usted se enriquezca con un bien natural –interviene Marian- lo siento, eso no me incumbe.
-No. Tienes mucha razón linda. Pero no dejare que gente inconsciente, que no le importa agotar el agua, se la robe. Tal vez me digan egoísta pero pienso hacer lo que sea para proteger el agua.
-Eso es admirable señor Cliph –alaga el hombre de negro-

Marian se levanta de su silla, algo molesta y pide permiso de retirarse a su habitación.

-Por favor disculpe señor Cliph. Hoy no me siento muy bien, creo que me acostare temprano –decía Marian luego de una reverenciada inclinación modesta-

Los presentes se sienten algo incómodos por la reacción de la morocha intentando entender el porqué de su retiro.

-Se ve muy bien pero eso probable que esté muy enferma.
-¿ah?
-Tal vez no fue tan buena idea invitarla aquí.
-Eso supongo. Bueno voy a hacer mi ronda y a ver que todo esté bien –decía mientras se levantaba de  su silla- Debo parecer un verdadero guardaespaldas.
-Como medida de seguridad le pedí a Marian que cerrara bien sus cortinas.
-¿Qué? ¿ah? Pero como puede pensar que yo haría algo… -se golpea a sí mismo en la cara- Que bien, excelente. Muy bien pensado señor Cliph

Con una carcajada algo nerviosa y tonta el joven se retira lentamente del salón comedor mientras el señor Chezar se quedaba algo perplejo por  la reacción del pálido hombre.

-Adios.
-¿Ah?


***


Fuera de la mansión, sentados a orillas de la fuente de la terraza, estaban Merryl y Milly comiendo su cena y charlando.

-Estoy muy cansada Merryl por todo lo que tuvimos que cocinar.
-Esto es el principio. No quiero hablar de la culpa que sentiremos. Tenemos que cumplir nuestro deber. No vamos a dormir esta noche.
-Si el Titiritero no aparece, habrá sido una pérdida de tiempo –decía mientras comía-

Mientras tanto, dentro de la mansión. El hombre de negro se había dirigido hacia el dormitorio de la joven Marian para charlar con ella. Toca la puerta con modestia antes de pasar.

-¿Puedo pasar?

Al escuchar los toques Marian, que comenzaba a desvestirse, vuelve a subir el cierre de su vestido y guarda un arma en un cajón de su ordenador. Extrañamente la chica andaba vendada de una herida en su hombro derecho.

-Un momento por favor.

Una vez alistada la chica se dirige a la ventana de la habitación y la abre para simular que veía el firmamento.

-Pasa.
-Disculpa –entra el joven de negro- ¿pasa algo?
-Am... No.
-¿Estabas viendo las estrellas? –le decía el joven de negro mientras se acercaba a ella junto a la ventana-
-¡Ja! Si –respondía algo tímida- y también pensaba en mi casa y en mi familia. Aunque muchos de mis recuerdos sean muy dolorosos.
-Pensar en eso, a pesar de que duela, son buenos indicadores de los viajes del corazón.
-Jeje. Sí, siempre he soñado poder viajar sola al lugar que yo quiera. Pero nunca he convencido a mi padre de que me deje viajar. Solo me ha permitido estar en casa de sus amigos cercanos –sonríe levemente mientras voltea a mirarlo- ¿a eso no se le llama los viajes del corazón o sí? ¿ah?

La joven se da cuenta que el hombre de negro la mira delicadamente a su cara. Luego, este ultimo la toma por los hombros haciendo que ella sienta un poco de dolor incomodo, gracias a la herida que llevaba.

-Algún día vas a poder hacer un viaje a donde tú desees. Aunque tal vez no vayas a viajar tu sola.
-No estoy segura de entender lo que estás diciendo.

Marian se torna algo nerviosa frente al joven de negro y decide persuadirlo un poco de lo que ocurría.

-Creo que vi algo que se movió –le dijo Marian mirando hacia afuera por la ventana-
-¿Ah? –se sorprende el joven de negro por la desviación drástica de la conversación-

Dándose cuenta de lo que la joven intentaba trasmitir, el joven de negro decide hacer su labor como guardaespaldas.

-Espera. Iré a revisar.
-¿Estás seguro?
-Es mi deber Marian –decía mientras saltaba por la ventana-

Cae al suelo en la terraza de la mansión y corre hacia lo que creía eran intrusos.

-¡los tengo!

Mientras Marian se sobaba el hombro derecho y susurraba sus quejas arriba en su habitación.

-Eso dolió ignorante. Tonto.

El joven de negro detiene su carrera con un gran salto hacia la fuente de la terraza para caer sobre Merryl y Milly, tomando a la primera por los brazos para detenerla pensando que eran intrusos. Merryl un tanto asustada por el ataque imprevisto, solo se retorcía sin poder soltarse.

-¡Es él, es el Titiritero. Ya suéltame o te mato. No tienes idea de con quién tratas ¿Qué rayos haces?!

Al abrir sus ojos se da cuenta que solo es el joven de negro quien la tomaba de sus brazos y detiene sus gritos de terror para reclamarle en tono serio y enojado.

-¿Oye por que estas atacándome? Maniático.
-bah… solo eres tu –dice un tanto decepcionado-
-¿Cómo que solo soy yo? Grosero.
-Marian y yo teníamos una acalorada discusión de nuestro futuro y nos interrumpió el ruido de un intruso. Así que vine a investigar.
-¿Pero que te he hecho yo? ¿Ahora qué capturaste  al intruso, sientes que tienes la conciencia limpia y clara?
-Pues cuando pienso en Marian no –decía ruborizándose-
-Merryl, no tenía idea de que ustedes fueran amigos tan cercanos –interrumpió Milly inocentemente mientras comía-
-¿Has puesto atención a lo que paso?
-¡Oiga señorita Marian. No tiene de que preocuparse preciosa. Ya capturé al culpable. Puedes sentirte segura otra vez! –Gritaba el joven de negro hacia la ventana de Marian-
-¿A quién le dices culpable?

En la ventana no había nadie, solo las cortinas solas siendo ondeadas por el viento se veían desde fuera. La extraña ocasión perturbo al joven de negro y a las chicas que rápidamente comenzaron una búsqueda por toda la casa.

El hombre de negro abrió habitaciones, salones, estudios y varios cuartos más buscando a la joven morocha Marian, pero nada hayó. Se reunió entonces en el recibidor con la joven peliazul para conversar la situación.

-¿Hay algo?
-No.
-No entiendo que pasa aquí. Tanto Marian como el señor Cliph han desaparecido y sin dejar ningún rastro.
-¿¡Crees que los secuestraron!?
-Estuvimos afuera todo el tiempo. A mí me parece imposible.
-Ahhhhh… estoy preocupado por ellos –decía el joven en tono de lamento-
-Merryl, no he podido encontrarlos –dijo Milly que se aproximaba con algo entre manos-
-¿Qué es eso?
-El vestido de Marian y unas vendas con sangre.
-Un hombre quiso entrar hace 5 días, luego encuentras este vestido y las vendas con sangre y hace rato vi a Marian husmeando cerca de la puerta del estudio  del señor Cliph –sospechaba Merryl- Aquí hay bastante evidencia que apoya la teoría de que Marian es quien lo persigue.
-¡Estas mal! ¡No puede ser Marian! ¡No esa clase de mujer! –Grita trágicamente el joven pálido de negro-
-¿Por qué estas tan seguro?
-cof cof… Desde el momento que la vi, por el brillo de sus ojos se que  Marian tiene un buen corazón –decía inspirado-
-¿Tu eres de esos que se pone a soñar despierto verdad? –Interrumpe Merryl-
-jum… claro que soy soñador –se quejo el joven de negro-
-Ya se. Un fantasma debió capturar a Marian –concluyó la inocente Milly-

El joven morocho y la peliazul se sorprenden por la extraña conclusión de la inocente Milly, quien se acerca al joven de negro para explicar e porque de su aclaración.

-Es que dijiste que había espantos arriba cuando te vi en la ventana.

-Ay es que… en fin… quise decir que… si o sea, espantos… si claro –tartamudeaba nervioso el joven- Espantos alrededor y… en todos lados –proseguía-

Sorprendida por la actitud del joven de negro, Merryl le pide una explicación más detallada a Milly para comprender porque el muchacho actuaba así.

-¿Qué había arriba?
-Estaba colgado fuera de la ventana del baño de Marian y mir… -explicaba la inocente joven-
-¡Aja! –interrumpe Merryl sin dejarla terminar-
-Si –se para firme el joven de negro, algo nervioso-
-¿¡Pero qué rayos crees que haces espiando el cuarto de ella loco asqueroso!?
-Ahm… ¡Espera tiempo, tiempo!
-¡No vas a escapar degenerado porque no lo vas a lograr esta vez!
-¡Ay no, no, no. Espera, espera, espera! –Tartamudeaba mientras perdía el equilibrio-

El joven de negro retrocedió hasta toparse con un mueble que le bloqueo su andar. La peliazul se acercaba furiosa y mientras él seguía retrocediendo perdió el equilibrio sobre el mueble y para no caerse se agarró de un cordón que habría las cortinas rojas del recibidor. Aquellas de donde había salido Marian en la primera ocasión.

Las cortinas se abrieron mostrando solo una pared vacía. Pero el peso del joven de negro hizo bajar más el cordón, activando un mecanismo que hizo abrir las paredes, mostrando ante ellos un pasadizo secreto. Sorprendidos ante tal hallazgo, deciden entrar a inspeccionar.

Aquel pasadizo llevaba hasta un lugar subterráneo bajo la mansión, donde sorprendentemente funcionaban maquinarias industriales que movilizaban el flujo del caudal del agua y las procesaba en frascos y botellones.


***


Por ese mismo pasadizo, un poco más adelante, corría Marian buscando a alguien. Vestía un traje negro y llevaba el cabello recogido en cola como el joven de negro. Llevaba un arma en su mano derecha y un botón de estrella en el lado izquierdo de su camisa que decía “alguacil”.

Había llegado hasta la planta industrial procesadora de agua subterránea que tenía el señor Cliph y comenzó a contemplar todo, aclarando sus sospechas sobre el señor Chezar. El señor Cliph si monopolizaba el agua para sus fines egoístas.

-Sabía que no decía la verdad.

En ese instante se escucha la voz del señor Chezar detrás de la morocha, quien la había descubierto.

-Es muy mala esta princesa –dio la cara  apuntando a la chica con un arma-
-¿ah?
-¿Hasta los fanfarrones tienen límites eh? Alguacil –decía mientras miraba el botón de la joven- ¡ja! Entonces ahora usan niñas para el trabajo sucio.
-Por su egoísta monopolio de la fuente de agua, toda la tierra de aquí se está secando. ¿Tiene idea de cuantas personas están sufriendo por su avaricia?
-Así que la señorita Marian ya tiene la evidencia. La justicia no se rebaja tanto.

La chica se disponía a dispararle al señor Chezar cuando su brazo perdió fuerzas debido a su herida en el hombro derecho. Aprovechando la ocasión el malvado hombre se acerca a ella.

-Es cierto, casi lo olvido. Te disparé –decía con cierto sarcasmo mientras la golpea con la cacha de su arma-

Marian cae al suelo mientras el malvado Chezar comienza a darle patadas a la desvalida mujer.

-Al pueblo ya lo evacuaron y no habrá testigos –seguía pateándola mientras la chica se quejaba del dolor- Esparcir el rumor del Titiritero de almas le hizo a mi negocio un gran bien. He invertido demasiado en este lugar para permitir que gente como tú venga a arruinar mis cosas –decía pisando la herida en el hombro de la joven, mientras apuntaba directo a su cabeza para terminar con ella- Se acabó el juego Marian.

En ese instante se escuchan los quejidos del hombre de negro quien se había lanzado desde una rampa de la maquina por donde transcurría el agua. Caía rodando interrumpiendo el acto del señor Chezar justo  a tiempo.

-¡Cuidado abajo!
-¿ah?
-jajaja ¿se encuentran bien?
-tonto –susurró Marian para sí-

Desde arriba de la rampa se encontraban ocultas Merryl y Milly quienes estaban observando todo y alertas por si era necesaria su intervención.

-¿A eso se refería al decir que iba a “caerle encima”?
-O tal vez sea la gota que derramó el vaso.
-Dioses si con esta situación nosotras no podremos hacer nada.

Abajo el joven de negro salía del flujo del agua todo empapado para conversar con el señor Cliph. Contemplo las maquinarias de procesamiento dándose cuenta de la verdadera cara del señor Chezar.

-Pues todo esto explica sus lujos.
-Bah me hacen perder el tiempo –decía el señor apuntando ahora al joven de negro-
-¡Huyan! ¡Salgan de aquí, corran! –Gritó Marian desde su posición el suelo-

El joven de negro la ve con ojos aguados. Feliz de saber que Marian no era una chica mala como sospechaba Merryl.

-Gracias a los dioses. Yo sabía que eras una chica muy buena –decía llorando de alegría-

Sale del agua para hacer frente el señor Chezar dejando su ridícula forma de ser a un lado, para ponerse serio ante la situación.

-Vaya, que valiente –decía el señor apuntándolo-

El hombre de negro no retrocedió y no hizo nada más. Solo esperaba la reacción del señor Chezar quien poco a poco fue tirando del gatillo de su arma. Todos miraban aterrorizados por lo que iba a suceder y fue entonces que se escucho el detonar de la pistola.

Como si fuera un acto mágico para los presentes sorprendidos, el joven de negro se movió a la velocidad de la luz esquivando la trayectoria del proyectil que alcanzo a rozar solo unos cuantos cabellos. Marian y el señor Cliph quedan estupefactos por lo que acaban de ver mientras el joven de negro cambia su gesto serio, por el de susto por lo ocurrido. Haciendo confundir a los presentes.

-¡Rayos! –Gritaba de miedo-
-¡Toma! –Continuaba el señor Cliph disparándole –

Cada bala era esquivada simulando que era por casualidad mientras intentaba correr de miedo. El señor Chezar continuaba disparándole mientras se movió hacia las maquinarias. Sin darse cuenta, pendiente de dar en el blanco, las balas esquivadas dieron a la maquina que comenzó a sufrir daños eléctricos.

-Se desvía de las trayectorias de las balas mirando el arma, es increíble. ¡Está loco!

El joven alcanzó a acercarse al señor Chezar y lo miro cara a cara seriamente.

-No es así –dijo mientras, con un dedo, le golpeo la nariz fuertemente. Haciendo que soltara el arma-

El señor Chezar se toma la nariz del dolor, mientras retrocedió unos cuantos pasos.

-¿Qué eres, un extraterrestre?
-No. Soy guardaespaldas. Como el que estaba buscando –dice el joven tomando el arma del señor Cliph en el aire-
-jajajajaja. Bien. Entonces estaba en lo cierto cuando te contrate ¿no te parece?

El señor Chezar abre su esmoquin para presentar unas sobaqueras cuádruples con armas metralleticas  que usa para continuar su fuego rápido contra el joven de negro. La ráfaga de balas impactó en unos contenedores de plástico duro que se rompieron al contacto. El hombre de negro saltó y cogió uno de los trozos de plástico en el aire que uso para lanzarlo a manera de proyectil hacia el señor Chezar.

Efectivamente el trozo de plástico impacto en su cara, desorbitando su puntería por un instante dejando que las ráfagas dieran en las maquinas de producción una vez más, terminando de dañarlas.  Las maquinas empezaron a reaccionar como si fueran a explotar mientras que las armas del señor Chezar ya daban sus últimos vestigios. Se había quedado sin municiones.

-¿Ah? Como te atreves.
-Usted dijo que protegiera a su invitada señor Cliph –haciendo seña con el pulgar a Marian-
-¡Pero mira eso! –repara la joven morocha-

Sorprendido el joven de negro voltea a ver y se da cuenta que las maquinas están echando chispas y reaccionando para una explosión. El joven grita de preocupación al mismo tiempo que Merryl también lo hacía desde su posición. Mientras la joven Milly parecía ignorante de lo que ocurría.

-Tú qué crees Merryl. ¡Lo logramos!
-¡No es momento para felicitaciones! –Grita desesperada la peliazul-

Las maquinas estallan y el agua contenida en ellas comienzan a inundar el lugar. La casa del señor Chezar vuela en pedazos y un torrente de agua emerge desde abajo como una fuente que fluyo toda la noche.

A la mañana siguiente el agua había inundado todo el pueblo por encima del nivel de las casas. Sobre terreno elevado cercano estaban todos los personajes a salvo; el joven de negro, la alguacil, la peliazul, la joven inocente y el señor Chezar tirado en el suelo, amarrado de pies y  manos.

-Está bien. Toda el agua almacenada se derramó y ya. Eso no es culpa tuya. Con el tiempo la absorberá la tierra y todo volverá a prosperar –decía la alguacil Marian al joven de negro- se que todos los que se fueron van a poder regresar a sus casas. Te lo agradezco.
-De nada –respondió con modestia-
-Por dios. Solo fueron casualidades afortunadas y ya –interrumpió Merryl-
-Dime ¿esquivaste esas balas por casualidad o lo hiciste a voluntad?
-Supongo que solamente fue por buena suerte –decía rascándose la nuca-
-Porque si lo hiciste voluntariamente entonces debo creer que tu… tu si eres el legendario Titiritero de almas.
-¿Pero y si fuera el Titiritero?
-Te arrestaría.
-¡Ja! –concluye un poco decepcionado-
-Les agradezco a ustedes también –se dirigió ahora a las chicas-
-Que bien que todo se acabó, terminaste tu trabajo. Por desgracia nosotras estamos como al principio.
-Oh Merryl no te deprimas así –interrumpió Milly tocando su hombro para darle ánimos-

En ese instante se dan cuenta que ya con ellas no estaba el joven de negro. Ya andaba un tanto lejos, había agarrado rumbo hacia su destino.

-¿Por qué te vas? –Le pregunta Marian-
-Mi trabajo ya terminó –concluyó el joven alzando su mano a manera de despedida sin voltear a verlas-
-Ahí va el guardaespaldas sin nombre. Por poco me roba el corazón, el si es un hombre.
-¿¡Que rayos dices!? Ese tonto es de veras irresponsable.
-Temo que no conoces a los hombres.
-¿Quién dice?
-Un día lo sabrás, ya verás.
-No tengo que saber nada. Te lo agradezco.
-Ya Merryl no te enfades.

El viajero de traje negro continuaba su andar solo por las áridas tierras bajo el sol de la mañana. Mientras se quejaba hablando con él mismo.

-Bah… estaba seguro de que saldría bien esta vez. Ella es súper linda, pero creo que no va a funcionar. No quiero que me arresten. Quizá también me culpen por esto… ¡Dioses ufff!

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OH ME
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